Al Margen: Una petición a la Madre Teresa de Calcuta




ORACION A LA BEATA TERESA DE CALCUTA

Beata Teresa de Calcuta, tú permitiste que el amor sediento de Jesús en la
cruz se convirtiese en una llama viva dentro de ti, y así te hiciste la
luz de su amor para todos. Intercede ante el Corazón de Jesús (menciona
aquí el favor que deseas obtener). Enséñame cómo dejar que Jesús penetre
en mí y posea por completo todo mi ser para que mi vida también pueda
irradiar su luz y amor a los demás.
Amen.

Corazón Inmaculado de María, Causa de nuestra alegría, ruega por nosotros.

Beata Teresa de Calcuta, ruega por nosotros.

LA CARIDAD DEL COBRE
Te pedimos Patrona de Cuba que ayudes a Venezuela y a los que habitamos en ella...Libranos del mal

Virgencita libra a Venezuela y alos que habitamos en ella del mal, indícanos el camino

ORACIÓN DEL PAPA JUAN PABLO II
AL CORONAR LA VIRGEN
NUESTRA SEÑORA DE LA CARIDAD DEL COBRE
El 24 de enero, de 1998

¡Virgen de la Caridad del Cobre.
Patrona de Cuba!
¡Dios te salve, María, llena de gracia!
Tú eres la Hija amada del Padre,
la Madre de Cristo. nuestro Dios,
el Templo vivo del Espíritu Santo.
Llevas en tu nombre, Virgen de la Caridad,
la memoria del Dios que es Amor
el recuerdo del mandamiento nuevo de Jesús,
la evocación del Espíritu Santo:
amor derramado en nuestros corazones,
fuego de caridad enviado en Pentecostés
sobre la Iglesia,
don de la plena libertad de los hijos de Dios.

¡Bendita tú entre las mujeres
y bendito el fruto de tu vientre, Jesús!
Has venido a visitar nuestro pueblo
y has querido quedarte con nosotros
como Madre Y Señora de Cuba,
a lo Largo de su peregrinar
por los caminos de la historia.
Tu nombre y tu imagen están esculpidos
en la mente Y en el corazón de todos los cubanos,
dentro fuera de la Patria,
como signo de esperanza y centro de comunión fraterna.

¡Santa María. Madre de Dios Y Madre nuestra!
Ruega por nosotros ante tu Hijo Jesucristo,
intercede por nosotros con tu corazón maternal,
inundado de la caridad del Espíritu.
Acrecienta nuestra fe, aviva la esperanza,
aumenta Y fortalece en nosotros el amor
Ampara nuestras familias,
protege a los jóvenes y a los niños,
consuela a los que sufren.
Sé Madre de los fieles y de los pastores de la Iglesia,
modelo y estrella de la nueva evangelización.

¡Madre de la reconciliación!
Reúne a tu pueblo disperso por el mundo.
Haz de la nación cubana un hogar de hermanos y hermanas
para que este pueblo abra de par en par
su mente, su corazón y su vida a Cristo,
único Salvador y Redentor, que vive y reina con el Padre y el Espíritu Santo,
por los siglos de los siglos.

Amén.

13 de mayo 1917 Aparece la Virgen en Fátima

Atentado a Juan Pablo II el día de FátimaEl mismo día en 1981 atentan contra Juan Pablo II...

El 13 de mayo, el Santo Padre había desayunado con el Profesor Lejeune, su esposa y otro invitado, y luego, dentro de la mayor tranquilidad, se dirigió a la Plaza de San Pedro. Cuando daba la vuelta por la plaza, cerca de la puerta de bronce, el turco Mehmet Ali Agja le disparó, hiriéndolo en el abdomen, en el codo derecho y en el índice de la mano izquierda.

Nadie creía que esto hubiese podido ocurrir.Yo estaba detrás del Santo Padre, aturdido, no lograba comprender nada. El ruido en la plaza era ensordecedor. Todas las palomas alzaron el vuelo. Alguien había disparado, pero quién podría ser? Yo vi que el Santo Padre …. Pero no le veíamos señales de sangre ni de herida. Entonces, le pregunté, dónde? Y el me respondió: en el vientre. Tiene dolor, añadí y asintió, sí. El iba en el auto apoyado en mí; de ahí pasamos a una ambulancia. Su Santidad llevaba los ojos cerrados, se notaba que sufría mientras repetía algunas oraciones breves. Sobre todo, si mal no recuerdo : “ ¡María, madre mía. María, madre mía!”

El Dr Buzzonetti y la hermana Camila iban con nosotros en la ambulancia que corría veloz y ningún tipo de policía nos acompañaba. La sirena comenzó a sonar un centenar de metros más tarde. El trayecto que normalmente se hace en media hora nosotros lo hicimos en ocho minutos en plena circulación de Roma. Tiempo después, el Santo Padre me dijo que había guardado consciencia hasta su llegada al hospital y que siempre estuvo convencido de que las heridas no serían mortales.


Testimonio de Monseñor Stanislas Dziwisz,
Reproducido por André Frossard en "N'ayez pas peur. Dialogue avec Jean-Paul II"
(Robert Laffont, París, 1982) - p.333 a 345.
Tomado de Un minuto con María