Ana da a luz a la Soberana
María, en efecto, ha sido verdaderamente reconocida como la soberana de todas las criaturas. Ella, que es la Madre del Creador, nació en la casa de Joaquín y fue luego llevada al Templo. « Instalada en la casa de Dios" y nutrida por el Espíritu Santo, como un olivo fértil, se convierte en morada de todas las virtudes. Al separar su corazón de todas las codicias de esta vida y de la carne, conserva su alma virgen tanto como su cuerpo, como corresponde a quien iba a concebir a Dios en su seno.
Libro de San Juan de Damas
Sobre la Fe ortodoxa (4, 15)
Cuando María ilumina la casa de los humildes
lavandera, vino a lavar su ropa al borde del lago de Maracaibo. En seguida,
vio flotando sobre las aguas una tabla de madera que se llevó a su casa
pensando que ella podría servirle para cubrir la jarra de agua que tenía en
el corredor de su casa.
Al día siguiente, la buena mujer oyó unos golpes, como si alguien la
llamase. Sale a ver y constata con estupefacción que en el corredor la
tablita de madera brillaba y que en ella se veía claro el rostro de Nuestra
Señora de Chiquinquirá (Colombia, 1586). La mujer corre por la calle
anunciando el milagro y numerosas personas vinieron a presenciar el
prodigio. La casa de la humilde mujer se transforma rápidamente en un lugar
de devoción, consagrado a la Virgen.
Poco tiempo después las autoridades de Maracaibo deciden transferir la
imagen milagrosa a la catedral pero en el camino, durante la procesión, la
tabla se vuelve tan pesada que los dos hombres que la cargaban no podían
avanzar. Todos los esfuerzos serían inútiles, hasta que uno de los
asistentes, por inspiración divina, sugiere que tal vez la Virgen no deseaba
ser llevada a la catedral sino más bien a la iglesia dedicada a san Juan de
Dios. En cuanto tomaron la nueva dirección la imagen recuperó su peso normal
y la procesión pudo continuar.
El 18 de mayo de 1920, el Papa Benedicto XV erige la iglesia de San Juan de
Dios en basílica menor; 193 años después del milagro, el 18 de noviembre de
1942, la Iglesia declara canónicamente el retablo de Nuestra Señora del
Rosario de Chiquinquirá de Maracaibo e instaura ese día el de su festividad
anual.
Una imagen de María llora en Máriapócs 1969
El prodigio despierta el interés de la familia real y el emperador Leopoldo I ordena que el icono de la Virgen sea transferido a la catedral de Viena. En la capital el icono milagroso fue de inmediato objeto de gran veneración; los fieles lo invocan en cada necesidad y sobre todo durante la guerra contra los turcos, expulsados definitivamente del territorio austro-húngaro en 1697.
En ese momento colocan en Mariapócs una copia que también comienza a llorar en 1715, del 1 al 15 de agosto. Como los peregrinos acudieran cada vez en mayor número, las autoridades deciden construir una iglesia más amplia que comenzada en 1749 se termina en 1946. El flujo de peregrinos en el curso de los últimos dos siglos siguientes crece cada día, en parte, debido a una tercera manifestación milagrosa ocurrida en 1905 durante más de un mes. (...)
Juan Pablo II a la hora del ángelus del 17 agosto de 1988, declara que "Máriapócs es un lugar de unidad, donde los fieles de distintas naciones veneran el amor maternal de María que, afligida por los pecados de sus hijos, intercede por ellos ante su divino Hijo. Diríase que vienen aquí a unir sus lágrimas a las de la Virgen, para purificarlas y fundirlas en una ofrenda única con la de Jesús Redentor."
Attilio Galli
Atlante Mariano, p.375
